Mucha agua en nuestro Sistema Solar

enceladus-moon-life

enceladus-moon-lifeEsta semana en la revista Nature, un equipo internacional de científicos reportó evidencia de los respiraderos hidrotermales en la luna de Saturno Enceladus, con temperaturas de su núcleo rocoso superando, en algunos lugares, 194 grados Fahrenheit (90 grados Celsius). El descubrimiento, de confirmarse, haría a Enceladus el único lugar con estas reacciones químicas que no sea la Tierra, lo que para muchos científicos, haría a Enceladus un lugar más prometedor para buscar vida.

Mientras tanto, en un artículo publicado el jueves en la revista Journal of Geophysical Research: Física del Espacio, otro equipo informó signos de otro océano bajo el hielo, en Ganymede, la mayor de las lunas de Júpiter. Los científicos ya tienen la teoría de que hay un gran océano, también cubierto por hielo, en otra luna de Júpiter, Europa. La nave espacial Galileo de la NASA también ha encontrado indicios de agua oculta en Ganymede y en otra de las lunas de Júpiter, Callisto.

La nueva investigación, usando el Telescopio Espacial Hubble, encaja con los indicios anteriores. “Esta es ahora la evidencia más fuerte para un océano”, dijo Joachim Saur, profesor de geofísica en la Universidad de Cologne en Alemania y el autor principal del artículo Ganymede. “Después de pasar tantos años de ir atrás de Marte, que es tan seco y tan carente de materia orgánica y así simplemente muerto, es maravilloso ir al sistema solar exterior y encontrar agua, agua por todas partes”, dijo el Dr. McKay, que estudia la posibilidad de vida en otros mundos. La mas temprana evidencia de océano en Ganymede vino de mediciones magnéticas durante sobrevuelos por la sonda Galileo, que sugirió una capa conductora por debajo de la superficie. El hielo no es un buen conductor, el agua salada si. Pero las lecturas también podrían explicarse por rarezas en el campo magnético de Ganymede.

En la nueva investigación, el telescopio Hubble escrutó a Ganymede durante siete horas. No podía ver por debajo de la superficie, pero observó las luces brillantes de las auroras de Ganímedes. Como Júpiter gira, una vez cada 10 horas, su campo magnético cambiante causa que las auroras se “balanceen”. Si Ganymede estuviese congelado, simulaciones por ordenador mostraron, su aurora podría variar por 6 grados. Pero las sales de un océano bajo el hielo podrían generar un campo magnético contrarrestante y las auroras podrían variar por sólo 2 grados.

A pesar de todo, como un lugar para la vida, Ganymede es menos prometedor, porque el océano parece estar entre dos capas de hielo y no en contacto con roca, por el contrario, Enceladus parece tener todos los ingredientes necesarios – calor, agua líquido y moléculas orgánicas – y una sonda futura podrían analizar el agua simplemente con volar a través de los penachos.

Fuente: www.nytimes.com

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